En el trabajo creativo existen tres fases clave que debes dominar. Cada una requerirá de ti ciertas habilidades, y para sacar el manuscrito adelante no pueden solaparse. Siguen un orden y cumplen una función. Tener claro en qué fase te encuentras cuando estás escribiendo, te ayudará a mantenerte enfocado.
En la primera, la creativa, invocaremos a las ideas y aspiraremos a su máxima originalidad. Es la fase del juego sin juicio, parecido a la niñez, que servirá para la creación de los principios fundacionales de nuestra historia. Aprovecha porque aquí todo vale.
En la segunda, necesitamos seleccionar los elementos clave, establecer su estructura y eso requerirá decisiones, renuncia y compromiso. Por eso le llamo la fase adolescente, donde entrenamos las cualidades de nuestra madurez. Aquí la historia desarrollará su cuerpo de primer borrador.
En la tercera, el borrador va a corregirse, porque le toca madurar y transformarse en una novela o libro de no ficción. Es aquí (y solo aquí) donde el crítico se sienta a la mesa y el niño tiene que desaparecer. Necesitamos pulir al detalle, prescindir de lo que sobra y embellecer lo disponible.
Con frecuencia ocurre que, arrancando la fase creativa, el crítico se adelante y saboteé tus ideas, o que, en fase de corrección, al niño travieso le dé por jugar a reescribirlo todo. Por eso hay que distinguir en qué fase de trabajo de la historia estamos y cumplir la misión que nos corresponde.
Equilibrar las tres te será muy útil. Este es el esquema.
| INSPIRACIÓN | SELECCIÓN Y TRABAJO | CORRECCIÓN |
| Infancia | Adolescencia-Edad adulta | Madurez |
| El creador | El comprometido | El crítico- Juez |
| IDEA (Intención) | CUERPO (Experiencia) | ESTÉTICA (Sublimar) |
| Divergente, explorador. Todo vale. | Causa superior. Elección, renuncia. Trabajo, constancia | Análisis Desc |
| JUEGO Propósito: EXPERIMENTAR/Descubrir | TRABAJO FUNDAR/ESTABLECER | JUICIO TRIUNFAR/BRILLAR |
| Debes: Inventar, jugar, deconstruir, hacer asociaciones alocadas, vínculos poco frecuentes, recopilar fuentes de inspiración, ampliar tu búsqueda, documentarte y beber de fuentes distintas. FANTASÍA | Debes: elegir, seleccionar, guiarte por el sentido de utilidad, enfocarte en los cimientos, lo fundamental, dotar de lógica, tomar decisiones, guiarte por el instinto, seguir tu olfato. Atender al fundamento, a la solidez de los cimientos. Trabajar, escribir, escribir y escribir, sin juicio pero con objetivo y foco. Dejar fluir Establecer objetivos mínimos y asequibles ELABORACIÓN | Aspirar al máximo nivel de exigencia contigo mismo (exigencia que no tiranía ni soberbia, ojo). Establecer un límite de lo factible. Atender al detalle, reescribir con propósito. Saber eliminar, reducir a lo mínimo posible. Menos es más. Consultar, comprobar, someter a pruebas a todos Establecer jerarquías de corrección para no abrumarte. AQUÍ TE DEJO UN ESQUEMA AEPTACION |
| No debes: juzgar lo que recopilas, esperar que ya tenga forma, extender eternamente esta fase sin pasar a la de escritura, desvirtuar el origen de tu historia. Y desviarte en sentido contrario. Incluso siendo experimental existe cierto criterio, acota más o menos el terreno a explorar. | No debes: Reescribir todavía. Ni hablar. Juzgar severamente la debilidad de la pulsión de tu novela. Está bien así, en esta fase de escritura es lo que le toca. Antes hemos acotado el terreno ahora vamos a vallarlo y cimentarlo | No debes: desconfiar de lo revisado si ya lo diste por bueno. Si lo has hecho bien hasta aquí, las causas no pueden reabrirse. Reinventar, improvisar giros por experimentación creativa. Distraer la historia, reconvertirla, atentar contra tu propio trabajo. Reescribir modificando cualitativamente a menos que de forma sana, veas que no hay otra forma de salvar las distancias. |
| Recopilar /Recolectar | Seleccionar, preparar y cocinar Esta fase cambia si eres brújula | Reducir, exigir, emplatar y servir. |
INSPIRACIÓN O FASE CREATIVA:
Recopila tus “juguetes” o lluvia de ideas locas para tu novela. Es una fase recolectora que no juzga lo que encuentra sino con la emoción. Esa es tu brújula en esta fase: encontrar lo que te conmueve, lo que te hace vibrar, te empujará a
trabajar.
Es el primer paso creativo y se trata de recopilar en una lluvia de ideas todos tus “juguetes” o ideas, pulsiones, sensaciones, preceptos… que querrías representar en tu libro.
Recopila lo que te inspira, tu deseo de escritura. Explora aproximaciones diferentes para el tema. Sírvete de tus referentes, pero arriesga en la forma de reinterpretarlos. Juega con ellos, experimenta y diviértete.
La fase creativa se parece mucho a la infancia, porque es un acercamiento desprejuiciado al mundo, a la escritura y a tu novela.
Es un “primer volcado” en bruto de las ideas que la compondrán. Escenas que has pensado, personajes/personas en las que te inspiras, ambientación, conflictos y deseos… Si tu punto de partida fuera un poco más vago (del tipo “solo sé que mi protagonista será como mi vecina de en frente, porque es muy graciosa ella”) y no tienes nada más, este es el momento de tu merienda de locos a lo Alicia en el país de las maravillas. Todo es bienvenido por muy excéntrico que parezca.
Se trata de jugar a divertirse para encontrar el filón del que ir tirando después. Aquí todo vale: fotos, tablones, novelas, películas, personas, situaciones, mensajes… todo aquello que encienda tu chispa creativa y te haya dejado el regusto de: “algún día yo escribiré una novela sobre esto”.
Esta fase es experimental, y tiene sus propias subfases que te cuento en este post, pero la brújula para moverte por ella es siempre la emoción. ¿Qué es lo que enciende tus células? ¿Qué cosas te intrigan, te gustan, te repelen? ¿Qué me interesaría leer a mí como lector? ¿Por qué? Hurga, excava, explora
Recopila, como piedras preciosas todo eso y agrúpalo (esto me gusta para personajes, esto para espacios y ambientaciones, esto para la trama…).
Agrupaciones: una vez volcada la materia prima de trabajo, es conveniente hacer una primera agrupación (todavía tosca) de elementos. Bocetar con eso a los personajes, la acción, algunas escenas… pero tranquilo, aún tendrán una apariencia basta y es así como debe de ser.
FASE 2
Elige las ideas fundamentales. Establece conexiones entre ellas. Ordena la estructura básica de la novela. Y fija tus compromisos de escritura.
En la adolescencia elegimos las causas que nos representan, nuestros primeros compromisos con ellas y vamos conformando así lo que seremos de adultos. Aparece el esfuerzo voluntario por una causa mayor (los entrenamientos deportivos, las competiciones de matemáticas, filiaciones políticas…). En esta fase de escritura haremos eso mismo. Habremos elegido la causa de nuestra historia y nos comprometernos con ella.
La ventaja de esta fase es que el amor es idealizado, todavía endiosas tu idea y se experimenta como genial. Ahora el niño no puede perder el tiempo buscando fuentes de inspiración o distrayéndote, porque eso es lo que has tenido que hacer antes. Y el juez, todavía no puede ser invitado porque no hay nada que juzgar hasta que no se termina el primer borrador.
Esquematiza (incluso si eres escritor brújula) el trabajo y establece compromisos de escritura, del tipo: hoy escribo 1000 palabras. Hoy escribo 15’. Hoy escribo el capítulo 1. Lo que quieras. Pero aquí toca estructurar y escribir. Sin más.
Generar el hábito y el compromiso, igual que en la adolescencia nos preparamos para los compromisos más serios que nos están esperando en la edad adulta.
FASE 3
Es la fase del crítico o juez equilibrado. Despréndete aquí de la emoción y abraza la razón que con criterio distinga lo bueno de lo mejorable.
El crítico-juez. Si has hecho bien el trabajo, esta parte de ti ha debido permanecer amordazada hasta aquí. De lo contrario, apuesto que no te ha permitido llegar tan lejos.
Ahora que ya hay un primer borrador escrito, que tiene riqueza imaginativa (si hemos respetado la fase creativa), que consta de cierta estructura mínima (si el adolescente se ha comprometido con su fe ciega a su causa), podremos pasar a corregir.
Un error frecuente consiste en confundir la fase de revisión con encargarte de las comas y las tildes. Pues nada que ver. Eso es una corrección ortotipográfica y todavía queda muchísimo trabajo hasta llegar allí.
En la fase de corrección, nuestro papel es el de un lector nuevo. Es recomendable que haya pasado un tiempo desde que terminaste el manuscrito. Aquí tienes los consejos detallados de cómo organizar la revisión de tu novela.
Toca enfrentar el escrito desapegándote de la emoción que te empujó a escribirla. Enfócala como un lector sediento de una historia. Toca, como al juez “juzgar los hechos y la técnica para presentarlos”, nada más. ¿Es eficiente? ¿Es mejorable? ¿Mejorable por ti y en un plazo asequible?
Es el momento de la exigencia saludable, de reescritura y afinamiento de la prosa, de la eficacia en los diálogos, la función de las escenas. Eres aquí, como en antiguo anuncio de televisión de Don limpio, el que pasa el algodón por cada superficie en busca de una mota de polvo. Y lo que está sucio: se limpia o se tira.
Puedo asegurarte que la distinción de estos “momentum” de escritura, van a ahorrarte vueltas innecesarias. Espero que te hayan servido mucho y recuerda que tú aportación enriquece la comunidad de escritores adorables que somos 😊






